La sangre

                                  Prof. Gabriel Ríos
         


        Surge de la carne desconcertada y se prolonga en un  cuchillo, una mano, un brazo y un rostro conocidos, la tensión de un cuerpo exasperado que crece en el interior de una casa miserable, continúa en una calle de tierra, recorre la arteria principal y desagua en una ruta provincial, y si prestamos atención a la mecánica ondulatoria del chorro  que se arrastra  algunos cientos de kilómetros por esa ruta, llegamos hasta el acceso empedrado de otra  casa, casi una mansión, por uno de cuyos aparatosos ventanales plomizos se acerca paulatinamente un hombre conectado a una computadora portátil, con la que acaba de completar una ventajosa transacción a su cuenta bancaria: tuvo que cerrar una fábrica para ampliar la producción de otra, gran estrategia económica cuyas ventajas hace tiempo venía calculando favorablemente, y sí, dos mil personas quedaron en la calle de repente, pero bueno, eso no era asunto suyo, él era un empresario serio, no un asistente social, y actuaba como deben actuar los empresarios genuinos en esta sociedad amargamente feroz, qué le vamos a hacer, si de pronto se ha caído Internet, y en el mismo momento en que el señor exitoso cierra su computadora Diego sale del ciber y piensa si regresar o no a su casa, porque tal vez haya vuelto su papá y tal vez se repitan con su mamá las escenas de celos y los golpes, cómo empeoró todo desde el cierre de la fábrica, ahí papá debió conseguir trabajo en otra ciudad y las peleas con mamá  crecieron con la distancia, porque aunque fuera verdad, papá siempre tomó,   últimamente casi nunca venía sobrio a visitarlos, y ya demasiadas veces, cuando papá se emborrachaba, debió defender a mamá o a Julieta, su hermana menor, que no sabía que Diego sospechaba que en aquel momento su padre  tiraba por la ventana de la casa la quinta botella y gritaba Julieta pidiendo otra cerveza, mientras su madre lavaba los platos y Julieta lo espiaba asomada a la puerta, con miedo de acercarse, porque no le gustaba la manera en que las trataba, señor juez, y por eso dudaba en llevarle otra cerveza cuando la botella que papá arrojó por la ventana esperó a que termináramos de  contar lo anterior y ahora sí golpea al perro (que sale aullando al zanjón), desvía su trayectoria, cae y da unas vueltas sobre sí misma, luego se aquieta  y queda con el pico apuntando hacia lo que sucede a cientos de kilómetros de allí, atravesando campos, lagunas, vacas, pueblos, rutas, paredes, hasta entrar en la casa del  empresario exitoso que cena con  otro empresario, dueño de la planta envasadora de la que salió esa botella que los señala desde lejos como el cuchillo que tintinea en el almuerzo lleno de espléndidas sonrisas empresariales que corta una de las tres empleadas para entregarle al dueño de casa una carta que contiene  un pedido de recomendación: aquel muchacho de su pueblo necesita  entrar al curso de agente de policía, y cuando el otro  empresario se va, el dueño de casa comienza a escribir la carta de recomendación en su computadora portátil, la termina y conecta el aparato a una impresora por la que la sangre sale en forma de un chorro de tinta sobre un papel A4 despedido por la impresora , y se prolonga en la mano de la empleada que lo mete en un sobre, y así  llega a la oficina de correos, donde otras manos lo clasificarán y pondrán en un camión que viajará paralelo a los bordes de la ruta hasta la oficina de correo del pueblo,  y las manos del cartero la llevarán hasta otra casa miserable donde un muchacho sin trabajo recibirá el sobre con una sonrisa porque ya está, porque así tiene  asegurado el ingreso a la policía, y sólo queda hacer el curso, y sólo queda una botella de cerveza papá, te tomaste todas las otras, dice mamá,  aunque el juez le ha prohibido a papá  acercarse a la casa, hoy no estaba el agente de policía que siempre hacía la ronda para asegurarse de que todo marchara bien, porque un superior le había ordenado dejar el lugar: hay poco personal y necesitamos más presupuesto, le había dicho, y entonces el agente dudó: la  mujer de aquella casa había denunciado varias amenazas de su esposo, que la iba  a matar le dijo, y sin embargo no desobedecería, si bien nunca imaginó situaciones así cuando aspiraba a un puesto en la policía, cuando recibió la "cuña" precisa, y por primera vez vistió feliz el uniforme, pero ahora sacó un cigarrillo, lo prendió, lo tiró por la mitad y se fue, mientras al rato papá pisa el cigarrillo a medio fumar que se le pega en el zapato, y entra en la casa a la que llega Diego  unas horas después, en tanto el empresario ajusta a su muñeca izquierda un reloj de oro, y  un pobre muchacho recibe una carta esperada, y  Julieta  le lleva a su padre la última cerveza, pero esta vez sí la última grita después la madre, y no quiere  darle más plata, y entonces papá se pone frenético y empieza a  perseguirla a golpes por toda la casa, en el momento en que llega Diego y observa cómo papá encontró un cuchillo sucio cuchillo de cocina con el que ataca a mamá desmedido y atroz en una carrera que le despega el cigarrillo del zapato, mientras brillan los zapatos del empresario bajando de uno de sus cinco autos importados para  pasar la noche en el casino y ahora Diego se interpone perdido entre papá y mamá y la ayuda a correr, al tiempo que el empresario exitoso consuma una riesgosa jugada en la ruleta, y las líneas de fuerza de su mano al arrojar las fichas  liberan la sangre que recorre cientos de kilómetros por la ruta provincial que engrana con la entrada de su pueblo natal,  recorre la arteria principal, se bifurca en las calles de un barrio agobiado de niebla, y cruzando la vereda entra en una casa de ladrillo visto y piso de tierra, se mete por las raíces  de un cuerpo crispado de alcohol, y después se vuelve a ramificar en afluentes por el mapa rabioso de un rostro  y a juntar en un hombro, un brazo extendido, un puño rígido rompiendo en grumos el chorro que se adelgaza al hundirse en un cuerpo afilado y febril de quince años. 

Prácticas docentes homogeneizadoras y nuevas subjetividades.

Prof. Laura Susana Gilles
“La pretensión docente de lograr la homogeneidad de los sujetos educativos podría generar incapacidad de trabajar con jóvenes cuyos rasgos particulares los apartan de los parámetros escolares esperados”.
Es frecuente en los docentes una sensación de impotencia ante la falta de herramientas para proceder a vincularnos en las instituciones educativas con alumnos que se sustraen a las normas escolares, corriéndose el riesgo de expulsar del sistema a quienes concebimos como ajenos al mismo, cuyas conductas podrían perturbar el orden establecido y hacer tambalear nuestras propias estructuras de pensamiento y acción.
 El malestar docente podría traducirse en la sensación de no estar lo suficientemente preparados para desempeñar la tarea para la que fuimos formados. Se ponen en juego cuestiones relativas a los mandatos sociales dirigidos a la escuela en relación al tipo de sujeto que la misma debe generar y cuestionamientos a los fundamentos de la propia labor docente.
 Pareciera que el trabajo docente se desarrolla en un espacio desprovisto de sentidos, la tarea ha devenido en reproducción de conceptos vacíos de significado en una institución desvalorizada socialmente y concebida por los estudiantes como un espacio de encuentro con sus pares  y como un trayecto obligado cuya única finalidad es la de proporcionar un título que más tarde intercambiarán por trabajo.
Más que certezas la situación actual genera múltiples interrogantes: ¿qué se espera de los docentes?, ¿cuál es la raíz del descontento, de la crítica social a la educación?, ¿qué tipo de sujeto egresa de las instituciones educativas?
 Muchas son las cuestiones que emergen pero la reflexión se inclina sobre el tipo de sujeto que en la escuela se pretende formar y las acciones que debería llevar a cabo el docente para librarse de pretensiones homogeneizadoras y trabajar con alumnos diferentes sin convertir su trayecto educativo en una experiencia de frustración y fracaso.
 Se piensa el trabajo en la escuela con un ideal de alumno que no existe, los jóvenes hoy presentan otras demandas que no sabemos o no queremos interpretar y por lo tanto quedan sin respuestas. Los padres envían a sus hijos a la escuela para que culminen con la escolaridad, para que tengan otras oportunidades en la vida, hay jóvenes que asisten para obtener el título pero conciben la misma como una especie de tránsito que se torna una complicación y que se vive con bastante frustración. Las instituciones educativas están gobernadas por una determinada “forma escolar”* (particular organización de la escuela que permanece en el tiempo pese a las transformaciones políticas, económicas y sociales), cuya pretensión es la de homogeneizar, concebir cuerpos sociales igualitarios, a la que los alumnos con frecuencia se sustraen. Los adultos no sabemos como actuar con los alumnos que escapan de la lógica homogeneizadora  y perpetuamos prácticas vacías de significado. 
Tal vez los docentes permanecemos sujetos al mandato sarmientino y no concebimos el trabajo con chicos diferentes al modelo de alumno pasivo, obediente, susceptible de encajar en un sistema estructurado y de insertarse en una sociedad luego de haber transitado por estudios superiores.
Situaciones como esta interrogan la idea de sujeto que queremos formar en las instituciones educativas, los docentes tenemos una representación de alumno que no coincide con los reales y en ocasiones, en vez de crear espacios de encuentro, sancionamos y excluimos.
¿Hay lugar para lo singular en la escuela? ¿Existe la posibilidad de que los sujetos expresen sus particularidades sin reprimir éstas a la forma escolar?
La educación (sistematización de la enseñanza en Argentina) tuvo como propósito homogeneizar una gran masa de inmigrantes de la más diversa procedencia cultural. Para ellos se implementó un discurso dual “civilización o barbarie” y dispositivos normalizadores cuya finalidad era la de fundir las diversas subjetividades en una, la del sujeto escolarizado, futuro ciudadano de una nación en desarrollo. Parecía existir cierta coherencia entre las demandas sociales, las políticas educativas y el trabajo docente, reinaba el optimismo pedagógico, se concebía la educación como una vía de ascenso social y se respetaban los valores, rituales y simbolismos escolares.
No se quiere formular ninguna mirada nostálgica hacia ese pasado sino resaltar que las condiciones actuales no son las mismas, no hablamos de los mismos jóvenes, estamos ante otros docentes, ubicados en un contexto en vertiginosos cambios a los que la escuela debe adaptarse sin perder la particularidad de su función.
Es decir que ante el surgimiento de nuevas subjetividades, ante los cambios sociales, ante los nuevos vínculos entre los sujetos (comunicación, relaciones de autoridad, posición ante el saber) la escuela ha permanecido impermeable a dichas transformaciones y configura modalidades de aprendizaje, de relación, de constitución subjetiva que no parecen corresponderse con las que la sociedad demanda hoy.
La lógica en que se ha fundado la forma escolar y en la que fuimos formados como docentes no permite el afloramiento de las particularidades subjetivas, por lo que sería necesario revertir este pensamiento que condiciona nuestro accionar. Dicha tarea no es  fácil, pero si posible imaginar otros espacios en donde los sujetos encuentren vías de realización y expresión.
 ¿Podremos los docentes generar instancias de encuentro y promoción de las nuevas subjetividades y posibilitar que la escuela cumpla con su cometido de incorporar a las mismas al mundo cultural? ¿Seremos capaces de trabajar con esos sujetos encauzando particularidades hacia fines culturalmente aceptados que acarreen la mínima cuota de malestar?
La respuestas a estos interrogantes pasan por la reflexión y el propósito de iniciar el trabajo con otros, con los pares docentes, con los alumnos, sin temor de ensayar experiencias que posibiliten encuentros y no generen exclusión y sufrimiento.


* DUSSEL, Inés. La forma escolar y el malestar educativo. Clase del posgrado “Psicoanálisis y prácticas socioeducativas” (FLACSO, 2009).

La práctica… las recetas

Prof.  Daniela Burkhard
 “los docentes no somos ni huellas ni espejos. No se trata de que los demás, los alumnos, sigan nuestros rastros, porque así llegarán a la verdad y menos que se vean reflejados en nuestra superficie, porque así se comprenderán a si mismos. Somos simples señales...no hay  huellas dejadas por la realidad marcando un único camino y de que hay muchos espejismos, que nos ilusionan con poder aposentarnos y dejar de caminar”[1]

     ¿Cuántas veces hemos escuchado a docentes y alumnos diciendo ¿qué hay que hacer para dar bien una clase? ¿Qué recursos, metodología debo utilizar? ¿qué certezas tenemos?
       Parecería que la  enseñanza sería una actividad eminentemente práctica, instrumental, caracterizada por pasos rígidos que el docente debe cumplir para alcanzar los objetivos en el proceso de enseñanza - aprendizaje.
      Enseñar no es transmitir conocimientos sino crear las condiciones para su creación y es, además, un lugar privilegiado de contagio del deseo. El profesor puede transmitir la pasión por el saber, permitir un encuentro con sus alumnos, abrir la puerta para que lo demás pueda suceder.
      Trasmitir pasión, contagiar, implicaría entonces, olvidar que existe una fórmula mágica para enseñar, un método válido para todos lo lugares y contextos, y reconocer que la enseñanza supone acción; no puede deducirse de la teoría, es lo inesperado y lo improbable, es ilimitada e impredecible.
     Por ello, que no existe un único método válido para todo y para todos, y que, por lo mismo, nos encontramos ante el desafío de tener que construirlo. Esta construcción se realiza teniendo en cuenta la especificidad del contenido que queremos trabajar; las características de los sujetos de aprendizaje, es decir, de nuestros alumnos;  y las situaciones y los contextos particulares que constituyen los ámbitos donde ambas lógicas se entrecruzan. Es el docente quien enlaza las intenciones con las acciones en un camino que no está definido de antemano y no es siempre recto.
     Pensar en la forma de llevar a cabo una propuesta pedagógica requiere dejar de lado la idea de un método rígido que establece las pautas de cómo realizar las prácticas de enseñanza. Pensamiento sostenido por las ciencias modernas, que considera al método como una  receta de aplicaciones mecánicas que tiende a excluir a todo sujeto de su ejercicio. Resistir a esto implica buscar nuevas formas que sostengan las propuestas,  un método que habilite el pensar de los sujetos. Por lo dicho, es necesario promover prácticas que permitan construir a los alumnos un pensamiento complejo, que es ante todo un pensamiento que relaciona, el que se nutre de incertidumbres, este pensamiento no rechaza lo simple, el orden, la claridad y el determinismo, sino que es consciente de que son insuficientes para conocer el mundo y el hombre.
     Coincidiendo con Morín  el método es una actividad pensante del sujeto y este se vuelve central y vital cuando hay presencia de un sujeto que busca, que reconoce, que piensa; cuando la experiencia es clara y no equívoca; cuando la lógica pierde su valor perfecto y absoluto; cuando la sociedad y la cultura nos permiten dudar de la ciencia; cuando la teoría está siempre abierta e inacabada; cuando se sabe que la teoría necesita de la crítica y esta de la teoría; cuando hay incertidumbre y tensión en el conocimiento y cuando el conocimiento revela y hace renacer ignorancias e interrogantes.
     Contribuir a esta actividad pensante del método implica además construir teorías no como estructuras teóricas explicativas sino desde una “problematización” ya que el método es la actividad reorganizadora necesaria para la teoría; esto permite romper con las determinaciones teóricas, con las conformidades producidas por las estructuras rígidas.
      El método necesita  para su vitalidad de estrategias que le permitan una constante construcción del conocimiento. Como sostiene Morín, estrategias de explicación, que permitan un proceso abstracto de demostraciones lógicamente efectuadas a partir de los datos objetivos en virtud a una adecuación a modelos; y estrategias de comprensión que  posibiliten un proceso que se mueve en la esfera de lo concreto, lo analógico, la intuición global, lo subjetivo. Mientras que comprender es captar las significaciones existenciales de una situación o de un fenómeno, explicar es situar un objeto o un evento en relación con su origen o modo de producción, su constitución, su finalidad. Ambas acciones deben completarse y controlarse mutuamente y remitirse una a otra en un bucle constructivo de conocimiento, ambas pueden ayudarse a conocerse a través de su conjugación estratégica y su corrección mutua.
    Poner en práctica este bucle constructivo del conocimiento requiere de la responsabilidad de la docencia  de mediar en la construcción del conocimiento, con lo cual este rol se convierte en un lugar de proyecciones e identificaciones, acciones que son necesarias poner en juego para comprender este proceso que es inherente al conocimiento.
      ¿Qué es lo que podemos transmitir? Podemos transmitir la pasión por la búsqueda y la  producción ¿ Si no hay método, ¿ qué tenemos? Este es el lugar o la necesidad de la invención, de la creación en la acción pedagógica, concebida como verdadera experiencia, donde el problema de lo metodológico encuentra algún punto de anclaje para responder a las continuas demandas que sobre él recaen.

//
Bibliografía
  • Edelstein Gloria. Un capítulo pendiente: el método en el debate didáctico contemporáneo. Libro: Corrientes didáctica contemporáneas. Comp. De Camilloni, Davini y otros. Editorial Paidós Educador.

  • Morín Edgar. Teoría y Método
  • Gadamer, Hans-Georg. Verdad y método. Ediciones Sígueme, Salamanca, 1993.





[1] Cullen Carlos “Criticas de las razones de educar” Temas de la filosofía de la Educación. Cap.5 Pag.206.Paidos. Buenos Aires.

Publicaciones y públicos lectores en La Paz y zona de influencia (1900-1930)

Lic. Mariano Hadad


 El presente trabajo remite al período contenido en las tres primeras décadas del siglo pasado en la zona del noroeste entrerriano, con centro en la ciudad de La Paz. La tarea consistió en recopilar y analizar el material escrito publicado en la zona en este período para poder reconstruir, en base a los diferentes tipos de discursos, los posibles –y reales- públicos lectores. A continuación se desarrolla un tratamiento acotado de las fuentes consideradas más representativas de los diferentes discursos existentes en la época.
El boletín parroquial La Semana“Aprobado y bendecido por el Exmo. Sr. Obispo Diocesano” es una publicación sabática de la Casa Parroquial de La Paz, de carácter religioso, con siete secciones, que difunde la fe y el dogma de la iglesia católica. A través de sus secciones se exalta la importancia de la “buena vida”, de los valores, de las relaciones familiares que agradan a Dios, etc., difundiendo noticias eclesiásticas mundiales y locales. 
Este tipo de revistas tuvieron entre mediados de la década del 10 y mediados de la del 30 cierta masividad en su divulgación si tenemos en cuenta el contexto real del posible público lector de la época. Posiblemente también la regularidad de la publicación durante un tiempo prolongado y el bajo costo del precio de venta hayan favorecido dicha divulgación. Al respecto el cierre de la revista se hace generalmente con notas de los lectores. 
        Sin dudas la lucha ideológica de un catolicismo fiel a los mandatos del Papa tenía, tanto en la estrategia discursiva como en los contenidos propiamente dicho, un claro mensaje anticomunista y antiprotestante. El temor permanente a una posible expansión de las ideas socialistas en la región eran el objeto de ataque constante denigrando la experiencia de la revolución rusa con contenidos por lo menos de muy dudosa veracidad (Por ejemplo, en la página 288 del sábado 19 de enero de 1929 se habla de la existencia de trust en la URSS).
        Roma o Moscú es el título de solamente uno de los numerosos artículos escritos al respecto en el boletín del sábado 9 de febrero de 1929.
 Resulta evidente la derechización ideológico-política de la iglesia católica entrerriana ya que el período estudiado coincide con el de entreguerras, momento en el cual el Papa pacta con Mussolini. Pío XI es permanentemente comparado con Jesús, a la vez que no hay en este tiempo ataques al fascismo, sólo al socialismo. La revista, despegada entonces de cualquier tipo de reivindicación clasista, defiende tanto “al obrero, al pobre y al rico” en su dignidad humana.
 El otro gran flanco de ataque  es la fuerte crítica al protestantismo aconsejando a la población sobre el proceder de estos “herejes”. El artículo de la Pastoral de Paraná escrito por Monseñor Abel Bazán  el 17 de junio de 1924, comienza hablando del hecho que mueve a los protestantes a venir hacia América Latina como por ejemplo civilizar, educar, imponer la fe; razones calificadas de innecesarias para la región, diciendo que aquí eso es ya un aspecto sobrante, y que en vez de traer “cosas raras”más bien deben fijarse en sus propios países, en donde ocurren desastrosos hechos en la sociedad que desjustifican su accionar en Latinoamérica. En permanente mención a las “sectas” que provienen de Norteamérica, se critica al país del norte en su relación con Argentina: “Los aranceles aduaneros norteamericanos: les ha entrado muchas ganas a nuestros amigos del Norte de poner trabas a los productos argentinos en aquel país. Nuestras carnes, cereales, lino, etc., son blancos de los tiros yankees.”.
          También se refieren al mandato divino de los protestantes diciendo que carecen en absoluto de credibilidad ya que no tienen autoridades supremas, y aluden que, si el protestantismo aparece en el siglo XVI, tampoco pueden ser enviados por Jesús. Se los califica de intrusos porque no tienen derecho a predicar, se establece que las traducciones de la Biblia están adulteradas y se insta a las familias católicas y a la comunidad en general a rechazar todo lo que no sea católico ya que por no serlo es perjudicial para la fe. Y desde luego se rechaza toda posibilidad de contraer matrimonio entre católicos y protestantes.
 Otro punto importante de la literatura católica de entonces, es el referido a la lucha contra la educación laica. Los boletines publicados durante los gobiernos radicales se destacan por una ininterrumpida condena a la laicidad, lo que permite deducir que había un enfrentamiento en este punto con el gobierno, ya que como se sabe el inicio del régimen democrático en el país convalidó el espíritu laico de la ley 1420. En el mismo número citado anteriormente se puede leer: “elección de escuelas: ¿Qué colegio han de elegir los padres católicos para sus hijos? El mejor. El que no sólo los instruya, sino también los eduque, aquel en el que se les enseñe a amar a Dios y a respetar la Patria.”.
 La extensión de lo anteriormente expuesto se justifica para poder tener una magnitud más real no sólo de una parte importante de lo que leían los entrerrianos de esta zona y en aquella época, sino también de las consecuencias que pudiesen haberse generado. Si pensamos que este período es un momento clave en la definitiva y posterior conformación de una sociedad letrada, entonces lo que se leía iba a echar raíces. El grado de trasmisión y permanencia de aquellos valores a sucesivas generaciones de entrerrianos constituye, sin lugar a dudas, un objeto de estudio propio que escapa a la intención de este trabajo; pero lo que se advierte claramente en la mayoría de las personas entrevistadas y consultadas, es una fuerte presencia de aquel discurso, así como también un grado de continuidad importante en la sociedad actual de la región. Sociedad que poco tiene que ver con la de las primera tres décadas del siglo veinte pero que permite percibir el fuerte impacto cultural del catolicismo conservador en nuestros días y en todas las franjas etarias.
Pero no todo era religión en la ciudad de La Paz. Dos semanarios, El combate y Fray-Mocho, se destacan por su cualidad seguramente casi única en la época.
 El primero, publicación de principios de la década del 20 y de escasa  repercusión hasta donde hemos podido averiguar, representa un interesante experimento de mezclar el humor, los chismes y las informaciones referidas al movimiento obrero, con el acento puesto en las dos primeras características mencionadas. Se presenta como Semanario satírico, chacotón, literario y noticioso. Y luego agrega: “El Combate, combate a quien lo combate.”. “Se compra por 0.10 centavos pero no se vende por todo el oro del mundo.”.Critica al periódico El Imparcial que era publicado por el sindicato Unión Gráfica, y después de varios párrafos dedicados a infidencias de la vida personal de gente del sindicato y de la ciudad en general, se informa de reuniones, charlas, actos, etc., de diversos sectores obreros. La escasez de material obtenido hasta el momento sobre este semanario no nos permite avanzar más por ahora.
El segundo, Fray Mocho, es portador de un humor satírico, ácido y casi seguramente incómodo para la elite social paceña; tuvo cierta repercusión aunque nos ha sido muy difícil corroborar información sobre el mismo. Hasta donde pudimos averiguar este Semanario dominical se publicó al menos entre los años 1926 y 1928. En el actual Museo de la ciudad Alicia Castrillón, hemos encontrado los restos de las publicaciones del año 26. Se autodefínía en la portada como “Periódico liberal, noticioso, social y de interés general”. De entrada nomás comienzan las sorpresas; ¿quién lo escribe?: “Redacción anónima” .Y al lado aclara: “Tiene Editor Responsable”.
No existe un solo artículo o comentario firmado, y no es para menos, este “periódico” se mete con la gente de la ciudad.
Casi como un trabajo de archivero hemos podido restaurar el Número 33 del domingo 11 de abril de 1926 que vale la pena resumir y comentar:
Debajo de un poema de Torcuato Tasso titulado Amor, bajo el título “Actualidad. Nuestras Niñas” se critica los modales de las niñas ricas de la ciudad. Sus modales “parecen acusar una ruralidad excesiva”…”están aburguesadas”…”con frecuencia se torna en fatuidad y ridiculez”. El buen manejo de la ironía y el vocabulario ciertamente destacado son comunes en todos los artículos. Lamentablemente no hemos podido confirmar quien o quienes lo escribieron.
Las llama “puritanas” aunque “bajo esa melenita enrulada hay un cerebro hueco, estéril, donde la semilla dorada de la educación y la inteligencia no han podido germinar”. Todos conocen “el ambiente y jerarquía moral de cada uno”…”Desde luego, el valor social de nuestras niñas se cotiza de acuerdo a los pesos o la dote que posean o puedan poseer”…”Si es necesario burilar un poquito esta ruralidad burguesa” basta con realizar un viajecito a Buenos Aires y lograr que retraten en los diarios de la capital a las niñas para que el problema se solucione. “El día que nuestras niñas dejen el puritanismo y la fatuidad de sus pobres almitas burguesas, entonces pueda ser que el ambiente social de La Paz cambie su faz y se rehabite a la altura de los pueblos que marchan a la vanguardia del progreso”. Solo resta acotar, de nuestra parte, que  este discurso “ácido” debe haber tenido reales repercusiones molestas en su época.

“Será verdad. Sección chimenterainicia lo que hoy llamaríamos escraches. Se dice el nombre y la inicial del apellido de las personas y se pregunta ¿Será verdad…?. Ejemplo: “Que Clementina V. está triste porque su novio se ausentó.”.
Flores y Floripones. Sección chimentera. Aquí se dice el nombre y la inicial del apellido de las personas y las compara con distintas flores, por ejemplo: “Horacio R. Es flor barata y a su chica no le ha dado para el casorio plata.”. “Y el cronista es flor de cereza, y a los que no se hagan suscriptores les va a dar por la cabeza”.
Me contó la gitana…sección chimentera. Aquí se dice el nombre y la inicial del apellido de las personas, por ejemplo: “que Pedro C. Tiene que tirar cara o cruz a ver con cual de las María se casa”.
Luego se vuelve poeta: Para ellas, las princesitas. Sección de poemas escrito por “Romántico”, son versos para distintas “niñas” de la ciudad, da los nombres y apellidos de las niñas, por ejemplo:
“MARIA DOPAZO
Dime si tus manos son
Las que en estas noches bellas
Como una lluvia de estrellas
Me lavan el corazón

Después vuelve la acidez. En Por qué se distinguen, sección donde se resaltan ciertas características de algunas personas del pueblo, se pone el nombre y la inicial del apellido, por ejemplo: “Ena G. Por haber tenido muchos novios.”. “Una chica de calle España por teñirse el pelo. No eche a perder su cabellera joven”.
Finalmente hay otra poesía, esta vez de Luis María Grané, un cuento anónimo, otra sección chimentera llamada Lo que me contó un modo.  Vida Social informa sobre las distintas familias que concurrieron a las funciones de los cines (las nombra a todas) y, finalmente, Viajeros informa quienes se van o vienen a la ciudad.
 Cabe destacar que hay publicidad de negocios de la ciudad en todas las hojas y que no figura ni el nombre del editor ni el de la imprenta.

La literatura política del período tuvo en Renovación y en Libre palabra sus exponentes más importantes.
          Renovación fue un periódico paceño radical Irigoyenista muy leído que se publicó por lo menos hasta la década de 1950. Durante los gobiernos de Irigoyen y de Alvear presentaba en la portada la siguiente leyenda: “Los principios del Radicalismo Tradicional, inspirado en la política austera del eminente ciudadano Doctor Hipólito Irigoyen”. Haciendo un rastreo a través del tiempo, resulta llamativo el cambio ideológico político que sufre el periódico. En los años 1930 y 1931 no hay mención alguna al golpe de estado que derribó al caudillo radical, el epígrafe anteriormente transcripto desaparece y ya desde los años 40 abandona el discurso político-partidario pasando a ser un periódico de información general. Su período de auge parece haber sido en épocas del presidente Alvear en donde se transforma en el símbolo de la oposición al Antipersonalismo al que dedica la casi totalidad de sus artículos.
          Libre Palabra, órgano oficial del socialismo paceño, tiene un tono didáctico en cuanto a la divulgación de principios de higiene y salubridad. Comparte con Renovación su condena al alcoholismo pero su contenido político es más directo y quizás más combativo. Las críticas a los gobiernos radicales se prolongan duramente al gobierno de Uriburu, pero no hay condena al hecho en sí del golpe del estado. Es una publicación que hace hincapié en la cultura y los principios socialistas y, a partir del año 1930, comienza una condena sistemática al fascismo europeo. De 1931 es el último ejemplar con el que contamos manteniendo los contenidos recién expuestos.
            En tiempos de los conservadores, es decir previo a 1916, se destaca el diario Unión Popular; estamos trabajando en la recopilación del mismo.
            A modo de cierre: El trabajo realizado y las fuentes obtenidas nos permiten afirmar la existencia, principalmente, de tres discursos estructurados en aquél espacio y tiempo: el religioso, el político y otro bien específicamente local que podríamos denominar “social-cultural-doméstico”.
         La publicaciones eran casi todas de La Paz y se vendían en toda la zona. La variedad de discursos constatados y la cantidad de periódicos, revistas, semanarios, etc., es por lo menos sorprendente si lo comparamos con la escasez de publicaciones del lugar en la actualidad. Todo indicaría entonces que aquellas épocas eran de un dinámico desarrollo cultural y casi seguramente económico. Hoy es de estancamiento y emigración juvenil.
             Las publicaciones locales trabajan permanentemente en el doble registro de lo local y lo nacional. Más allá de los contenidos específicamente ideológicos, siempre está presente un tipo de registro discursivo que atiende a necesidades básicas, generalmente con fuerte carga informativa, y que apunta a la relación vecinal. Seguramente esto generaba un espectro más amplio de lectores y con ellos el importante número de propagandas de los negocios locales que se encuentra en todas las fuentes tratadas. A su vez la existencia de por lo menos tres imprentas en La Paz, más las posibles existentes en los sindicatos (nos consta de una en la Unión Tipográfica) y otra en Santa Elena, nos habla de la conformación de un cierto mercado editorial con vida propia.
           Hemos avanzado hasta dónde consideramos pertinente hacerlo, es decir, el material recopilado que obra en nuestro poder es bastante más abundante que el desarrollado en este trabajo, pero la falta de una tradición historiográfica que aborde algo más que fechas y gobernantes en la zona nos ha prácticamente imposibilitado obtener informantes claves. Sumado a esto no podemos dejar de mencionar la casi inexistente cultura del archivo en la región, con materiales descuidados y desordenados.

Mientras perdure este estado de cosas la tarea del historiador seguirá siendo muy difícil  de realizar.

El modelo civilizatorio

/por Marcelo Faure

Un verdadero viaje de descubrimiento 
no consiste en buscar nuevas tierras 
sino en tener una mirada nueva. 
Marcel Proust

   En el siglo XIX, el escritor, militar y político Domingo Faustino Sarmiento defendía inflexiblemente la ciudad, el lugar privilegiado de la Civilización, y se quejaba de la gran inmensidad de la campaña, ese pecado argentino repleto de bestias, de salvajes y de bárbaros.(1)
Más adelante, cuando esa heterogénea Barbarie fue “aniquilada” - fortines contra indios y ejército contra montoneras- impulsó la ley Nº 1.420 para ilustrar a los sobrevivientes, los “buenos vecinos”, primero de la ciudad y luego del antiguo desierto.

     Vista desde la urbe, la nueva ley educativa era para el país el boleto de entrada al concierto de la modernidad.
Sarmiento era un intelectual formado en la masonería y repelía – por lo menos teóricamente- todo tipo de régimen ajeno a la república. Su mirada europea, anclada en la dicotomía civilización - barbarie, objetó esa forma caudillesca de entender el poder. Su propósito era la república aunque su método el maquiavélico: cortar cabezas y degollar era moneda corriente en el Partido Unitario, receta cruel pero efectiva a la hora de disciplinar a la nueva “ciudadanía” – rara manera de entender, por cierto, los procedimientos republicanos. (2)

     La generación del ’80, un grupo de civiles, militares e intelectuales, fue el clímax de la argentina civilizada, el Centenario de la Patria se festejó en Buenos Aires, un centenario unitario sin dudas, alejado de aquellas tierras desiertas que estaban siendo ocupadas por empresarios de la tierra y el ganado.

     Ese fue el contexto del nacimiento de la escuela pública, gratuita y laica. Sumada la resistencia de parte de los grupos del poder - la iglesia católica y los terratenientes- que
se oponían a perder privilegios, pues controlar la Educación y el Mercado era una tradición de círculos selectos.

     Aquellos que alentaron a Sarmiento, lo llevaron como presidente y le prometieron canjear disciplina por república, finalmente miraron otra vez hacia fuera, hacia los mercados internacionales, hacia las metrópolis iluminadas, olvidando la promesa de un país inclusivo, con identidad propia e instituciones democráticas. Las políticas educativas se articularon en ese contexto.

     Por eso me resulta difícil pensar la génesis excluyente de la escuela pública, un oximorón que merece más reflexión en nuestras aulas. ¿Acaso puede enderezarse el árbol que nace torcido, que crece ladeado?, ¿el refrán popular es aplicable a un organismo no biológico sino social y político?

     Entiendo que es posible la resignificación de un organismo público, una institución del Estado–Nación, que nació de nalgas. Y además de ser posible, es necesario.

     Los positivistas defendieron – y defienden- el paso evolutivo de la barbarie a la civilización y esa es la dicotomía que se viene desarmando hace tiempo.

     El filósofo José Pablo Feinmann también nos interpela cuando critica a José Hernández porque en su obra maestra Martín Fierro revive finalmente a un gaucho doblegado (debe el gaucho tener casa / escuela, iglesia, derechos), matando la rebeldía de ese sujeto social que denunciaba a su manera el avance sanguinario del Estado nacional (Mi gloria es vivir tan libre/ como pájaro en el cielo/ No hago nido en este suelo/ ande hay tanto que sufrir/ Y naides me ha de seguir/ cuando yo remonto el vuelo). (3) El poema nacional acompaña entonces las transformaciones económicas, sociales y políticas del Río de la Plata y funciona como un aglutinador, un espacio simbólico dentro y fuera del Estado que funda una mitología patria ajena a la barbarie.(4)
     A la sazón, ¿quiénes son hoy - y cómo actúan- las bestias, los salvajes y los bárbaros?, ¿hay lugar en la escuela pública para el diferente, para El Otro, para el excluido por el sistema?, ¿estamos dispuestos a integrar a estos nuevos niños indios, niños gauchos, a esos gurises y gurisas que no leyeron el Martín Fierro todavía y que merecen vivir y aprender en una sociedad que supere viejas antinomias?

     El teólogo Leonardo Boff habla de biocentrismo, una idea más holística del territorio que habitamos y compartimos. Una idea que refuta no ya el teocentrismo de la Edad Media sino el antropocentrismo de la modernidad. Y nos da letra a los que creemos que la política es biopolítica, que las teorías del Estado y la Sociedad son inocuas si no logramos sincronizar con el Cosmos.

Isabel Cassígoli escribe: “El dispositivo conceptual denominado biopolítica posibilita nuevas miradas sobre los cambios y mutaciones en el ejercicio del gobierno del territorio, entendiendo a éste como una articulación entre la población y el medio, la población y las cosas”. (5)

     Creo que una educación inclusiva - y amigable con el medio, la población y las cosas- es realmente evolutiva pues trata de integrar los distintos modos de vida sacando del centro a ese hombre civilizado que está por encima de las bestias, los salvajes y los bárbaros.
Por eso, la construcción de una nueva subjetividad en la Escuela Pública es uno de los propósitos de aquellos que deseamos una educación biocéntrica.


NOTAS
(1) En la República Argentina se ven a un tiempo dos civilizaciones distintas en un mismo suelo: una naciente, que sin conocimiento de lo que tiene sobre su cabeza está remedando los esfuerzos ingenuos y populares de la Edad Media; otra que sin cuidarse de lo que tiene a sus pies, intenta realizar los últimos resultados de la civilización europea: el siglo XIX y el XII viven juntos; el uno dentro de las ciudades, el otro en las campañas. D. F. Sarmiento en Facundo.
(2) Cf. http://www.lagazeta.com.ar/sarmiento.htm
(3)¿De dónde sacó Borges que la Argentina eligió al Martín Fierro como libro fundacional? ¿De dónde sacó que Martín Fierro es la apología del “gaucho malo”, desobediente de la ley? ¿Nunca leyó la “Vuelta”? El poema hernandiano tiene dos partes: la “Ida” y la “Vuelta” de Martín Fierro. La segunda parte, de 1878, está al servicio del país de Roca y es un manual de consejos de mansedumbre. “Obedezca el que obedece y será bueno el que manda.” (...) La oligarquía argentina mitifica al gaucho para enfrentar a la “chusma ultramarina”. El muy pero muy represor Estado argentino se consolidó en el ’80 luego de la derrota y aniquilación del gauchaje y de la masacre indígena. Ahí, su problema fue “poblar” un país cuya población había exterminado. Para hacerlo lanza la política inmigratoria. Lo que viene no les gusta a los dueños de la tierra. Vienen tanos, judíos, polacos. Ni alemanes, ni franceses, ni ingleses. Y vienen, para colmo, los anarcosindicalistas, los ácratas libertarios. Duro con ellos, mano dura o nos robarán el país. Ley de Residencia, la policía brutal del coronel Falcón, represión de las huelgas en lo de Vasena y en la Patagonia. Gringo que se queja, al asador. ¿Qué requiere este Estado implacable para domesticar a la chusma ultramarina? Una “identidad nacional”. Aquí, la oligarquía “inventa” al gaucho. José Pablo Feinmann en Página/12, 11/04/2004.
(4) La barbarie es el caos improductivo mientras la civilización representa el orden productivo; y sólo este último es capaz de garantizar a los individuos la libertad y el bienestar que exige el pleno desarrollo de la condición humana. Prof. Carlos Giordano en http://www.sarmiento.org.ar/giordano.html
(5) Se trata de un concepto, la biopolítica, introducido por el filósofo Michel Foucault, que da cuenta de los mecanismos por medio de los cuales la vida (humana, animal y vegetal) entra en la historia, y se constituye en un objeto de saber-poder, en objeto jurídico, de cálculos políticos y económicos. El fin es tomar la gestión de la vida, optimizar un estado de vida, productivizar sus rendimientos. En este sentido, la biopolítica es también una cambiante gestión de la muerte, pues el complemento inseparable del gerenciamiento de la vida es la manipulación de la muerte en sus diversas formas, no sólo física, sino también social y, por ende, de las representaciones subjetivas de la muerte que condicionan los avatares de las subjetividades singulares y colectivas. Isabel Cassigoli, Universidad ARCIS (Chile), Coordinadora general, Segundo Coloquio Nacional de Biopolítica. En http://www.biopolitica.cl/pags/redes_la.html

Diversidad y pertenencia

EDITORIAL | Año II | Nº 2 | Julio 2012 
/por Nivea Elena Classen

“descubrir  mi identidad no significa
que lo haga de manera aislada, sino que la consigo
a través de un diálogo, en
parte abierto, en parte interno, con los demás”.
Charles Taylor | filósofo canadiense

Nos hemos preocupado como institución en los últimos años por la construcción de nuestra identidad y el desarrollo en los profesores y alumnos del sentido de pertenencia. Tal vez una de las dificultades con la que tropezamos más a menudo es que hemos confundido pertenencia con homogeneidad.
Nos ha costado, y nos sigue costando, reconocer nuestra diversidad, entrar en diálogo con el otro, sobre todo si ese otro, u otra, tiene una manera de pensar diferente de la nuestra, si no nos resulta agradable el diálogo, o si preferimos no tocar “ciertos temas” por temor a la confrontación.
Encontrarnos con el número dos de la revista Nauthilus significa enfrentarnos una vez más a los esfuerzos realizados por esta comunidad educativa por revertir esa situación, por superar los estereotipos y los prejuicios que nos han marcado durante años.
Es así que en esta segunda edición nos encontramos con las voces de profesores de distintas ramas del saber, y aún de una estudiante, que todavía tiene un cierto trayecto que realizar en procura de su egreso como nueva profesional de esta casa, cada uno desde su propia óptica pero todos alrededor del eje propuesto: “Docencia: herencias y legados”.
En este número nos hallamos con textos como el del profesor Marcelo Faure, que nos invita a una revisión crítica de nuestro pasado histórico, y de las formas de civilización empleadas,   el   del   profesor   Mariano Hadad   nos    transporta   al    pasado de nuestra ciudad a través de una minuciosa investigación sobre las publicaciones y los públicos lectores.
La profesora Daniela Burkhard pone en duda la existencia de un método para enseñar, y nos lleva a pensar la práctica docente como un encuentro entre docentes y estudiantes que será siempre nuevo, que nos exige creatividad, este artículo va de la mano con el de la profesora Laura Gilles, que trata el tema de las nuevas subjetividades pensando en lo que se espera de los docentes y la escuela en los actuales contextos.
Diverso es el enfoque, diversa es la manera de pensar, y  diverso es también el estilo de escritura, por ejemplo, el profesor Gabriel Ríos eligió la ficción para comunicar sus ideas en La Sangre, pero nos propone un segundo artículo donde analiza ficciones y poesías de otros autores para llevarnos a pensar cuál es el rol de la escuela en la transmisión de ideología.
La profesora Gabriela Olivari comparte con los lectores de Nauthilus 2 sus saberes acerca de la Alfabetización Inicial, tema que no solamente debe interesar a los profesores de Lengua, sino a todos aquellos que tenemos como responsabilidad introducir a los alumnos, niños, adolescentes, jóvenes o adultos en conocimientos nuevos.
La voz de los estudiantes está representada en el artículo de Soledad Pucheta, que realiza un recorrido histórico por nuestro Sistema Educativo, hasta introducirnos en la complejidad de los problemas que hoy enfrentamos tanto en la escuela como en la sociedad.
Le invitamos a compartir parte de nuestro mundo diverso, a entrar en un diálogo franco con los autores y las autoras, a coincidir, a discrepar, discutir, opinar, manteniendo siempre la postura ética del respeto por el pensamiento ajeno.
Con seguridad que este diálogo nos hará madurar, crecer, como individuos y como grupo humano, haciéndonos mejores estudiantes, mejores profesionales y por sobre todas las cosas mejores personas.